Evolución

Después de un tiempo publicando mis recomendaciones en Twitter y Facebook, parece que llega el momento de mi mayoría de edad en este universo 2.0. y tomo la decisión de inaugurar con este post mi propio blog. No significa eso que vaya a dejar de estar presente en otros formatos, sino que amplío mi voz para llegar a un mayor número de personas y desde una plataforma que me da más libertad para expresarme tal y como soy.

Aunque en una primera fase de este proyecto estaba completamente perdido y lleno de dudas, sí había algo que tenía bastante claro y es que el primer post debía  ser escrito en Oviedo y dedicárselo a esta ciudad que me vio nacer y me fue dando una vida bajo el cobijo de sus calles. Como siempre he dicho, “yo he tenido la suerte de criarme a la sombra de la Catedral“, ya que el reflejo de su torre cubría mi barrio a modo de un manto protector.

Al pensar que era lo que iba a publicar, me dí cuenta que esta ciudad también había experimentado  una evolución de la misma forma que a mi me estaba pasando en este momento. A pesar que yo siempre había pensado que Oviedo era una ciudad estancada en el tiempo, por que cuando yo leía a autores que conocían bastante bien la ciudad como eran Leopoldo Alas Clarín o Dolores Medio, me daba cuenta que, salvando excepciones relativas a las épocas que nos toco vivir, tanto La Regenta, los personajes de “Nosotros los Rivero” y mis vivencias, no se diferenciaban mucho. Parecía que no existía la barrera del tiempo. Pero ahora desde otra perspectiva me doy cuenta que esta ciudad ha vivido su propia transformación, y que aunque queda algo de esencia que le imprime identidad, ha decidido mostrar su evolución. Un cambio que, aunque a veces llega con sus correspondientes connotaciones positivas y negativas, hacen que la ciudad se torne más viva.

Así aunque su peatonalización pueda ser su emblema, hay otros aspectos que no deben quedar atrás. Vemos como las sidrerías y chigres (bares típicos, con identidad y solera) dejan de ser pequeños reductos para lugareños a transformarse en unos grandes espacios al servicio de un turismo, que aunque tarde, por fin desembarcó en estas tierras del norte. También descubrimos como aparecen  nuevos hoteles que no solo desplazan obsoletas pensiones y hostales, sino que osan quitar la hegemonía al “Hotel de la Reconquista“. Y aquí tengo que aprovechar para mostrar mi admiración por el Hotel “Barcelo Cervantes“, que se sienta sobre un antiguo palacete que durante años permaneció abandonado siendo por entonces sus únicos huéspedes decenas de gatos , y en el que hoy en día diseño y tradición de dan la mano. Cuanto me alegro de esta evolución. De la misma forma que recuerdo ese empeño que tenía cuando trabajé en la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Oviedo en que se sacara del sueño en el que estaba inmerso el Balneario de las Caldas, que se despertara y que volviera con el esplendor y la elegancia de tiempo atrás. Y que sorpresa cuando muchos años después lo veo convertido en esa maravillosa villa termal. Estos dos ejemplos son fundamentales para ver como se puede salir del olvido y volver a estar otra vez en boca de todos.

Y no podía faltar ese recuerdo al Teatro Campoamor que también ha tenido su catarsis. Todavía recuerdo cuando nos llevaban a ver la entrada de la gente señorial que acudía a la opera. A un lado gente que se bajada en esplendidos coches y que lucia lujosos vestidos, y al otro, las personas que imaginábamos las fascinantes historias que ocurrirían detrás de las puertas del teatro. Unos y otros tan solos separados por unas vallas metálicas amarillas. Como los tiempos cambian, hoy ya nadie acude a ver la entrada a ese acontecimiento social y musical, sin embargo la entrada a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias han cogido el relevo, y otra vez sacamos las vallas que separan la rutina del glamour.

Mucho ha cambiado esta ciudad desde mi infancia. Mucho ha cambiado desde aquel día en que dejé atrás su visión a través del cristal trasero de un autobús de la empresa ALSA que me llevaba a Madrid, mi ciudad de adopción, para incorporarme a mi puesto de trabajo.

Cuantos recuerdos de esta ciudad que hizo que me bautizara por segunda vez en la Fuente de la Escandalera. Somos ciudad y personaje que evolucionan los dos y que no se olvidan. Oviedo no podría empezar una etapa nueva sin recordarte. Además como este blog va de recomendaciones, saber que Oviedo os espera con los brazos abiertos para ofreceros todo lo mejor que esta ciudad lleva por sus venas.

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